Phishing es un fraude en el que alguien se hace pasar por representante de una empresa o agencia legítima para ganarse tu confianza. Los estafadores suelen hacerse pasar por funcionarios del gobierno, técnicos informáticos, empleados de banca o ejecutivos de empresas. El phishing es el punto de partida de muchos tipos de fraude, como el robo de identidad financiera, el robo de contraseñas y el robo de cuentas.
Algunas de las categorías más comunes de estafas de phishing el año pasado fueron:

Los ataques de phishing suelen comenzar con mensajes de correo electrónico o de texto. Los indicios de que un mensaje de correo electrónico o de texto es fraudulento incluyen mala gramática, faltas de ortografía y un uso deficiente del lenguaje o frases desconocidas. Algunos mensajes pueden encerrar extraños números de teléfono entre paréntesis o deletrear ciertas partes de un correo electrónico en un intento de eludir los filtros de spam.
La casilla "De" puede decir cualquier cosa. Sin embargo, la dirección de correo electrónico del remitente no puede falsificarse fácilmente. Los bancos y el gobierno no utilizan Gmail ni otros servicios de correo electrónico de terceros. Verifica cuidadosamente que la dirección real del remitente es válida y coincida con la supuesta identidad del remitente.
Los mensajes de phishing suelen contener enlaces. Los enlaces pueden parecer legítimos, pero nunca debes hacer clic en ellos. Los enlaces de phishing conducen a sitios web peligrosos diseñados para robar tu información o descargar malware en tu computadora.
Si un mensaje te pide que hagas clic en un enlace para ir al sitio web de tu banco (o a cualquier otro sitio web) y tienes motivos para sospechar, no hagas clic en el enlace. En su lugar, abre un navegador y ve al sitio web de tu banco (u otro) escribiendo la dirección tu mismo.
Los enlaces pueden ser engañosos.