Seguridad en la búsqueda de empleo

Los solicitantes de empleo son blanco frecuente de estafas. Las estafas laborales se aprovechan de la necesidad, a menudo desesperada, de un empleo. Algunas ofertas fraudulentas vienen acompañadas de contratos y documentos que parecen legítimos. A riesgo de sonar trillado, si parece demasiado bueno para ser verdad, probablemente lo sea. Las empresas legítimas no venden puestos de trabajo ni necesitan tu cuenta bancaria para transferir tus fondos o activos. Consulta la Oficina de buenas prácticas comerciales (Better Business Bureau) de tu localidad o al Fiscal General si tiene dudas sobre una empresa.

Banderas rojas

  • Te piden los números de tarjeta de crédito, PayPal o cuenta bancaria.
  • El trabajo consiste en ingresar cheques o realizar cualquier tipo de transacción financiera utilizando tu cuenta bancaria.
  • Anuncios que exigen el pago de materiales o capacitación.
  • No hay un proceso de entrevista de trabajo, ni siquiera una entrevista telefónica.
  • La oferta de empleo parece proceder de una empresa legítima conocida, pero la URL del sitio web o la dirección de correo electrónico no coinciden con la empresa real.
  • La oferta de empleo no parece enumerar realmente las tareas, sino que se centra en todo el dinero que ganarás.
  • Se te pide que envíes una fotocopia de tu permiso de conducir o de tu tarjeta de Seguridad Social para verificar tu identidad.
  • Empiezas a recibir correos electrónicos o llamadas inusuales.

Además, si un anuncio de empleo suena inusual o está lleno de faltas de ortografía, u ofrece mucho de dinero para un puesto de nivel inicial, procede con cautela.

Ofertas de empleo fraudulentas habituales

  • Listas de empleo para trabajar desde casa que prometen poner tu candidatura a disposición de empresas que buscan trabajadores a domicilio.
  • Reenvío de paquetes (a menudo propiedad robada.)
  • Oportunidades de facturación médica.
  • Esquemas de relleno de sobres.
  • Asistentes virtuales.
  • Cuidadores.
  • Compradores secretos.

Recuerda que hay pocas razones legítimas, por no decir ninguna, para que un empresario te pida dinero por cualquier motivo relacionado con una oferta de trabajo.

Ir arriba